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MANIFIESTO POR UNA COLOMBIA JUSTA

 

220 Asistentes a la “Cuarta Convocatoria Para Transformar la Nación”, en su gran mayoría presidentes de asociaciones y denominaciones representando una parte significativa de la Iglesia Cristiana de Colombia, junto a representantes de organizaciones de víctimas, de ex-miembros de la fuerza pública, de colectivos de mujeres y de jóvenes; así como representantes de asociaciones de colegios y universidades, reunidos hoy 25 de mayo de 2017 en la ciudad de Bogotá D.C

 

MANIFESTAMOS QUE

En la fe cristiana permanecen los valores que orientan la construcción de una sociedad, en la cual la familia es el eje fundamental de ella; en donde acatar el orden que sustenta el estado social y democrático de derecho y en donde el respeto a la dignidad e igualdad humana, permiten hablar de una verdadera justicia social. Pero somos conscientes del rumbo equivocado por el que los actuales dirigentes de la nación han conducido a Colombia; una agenda de gobierno dirigida a comprometer la institucionalidad, a la tendencia de acabar con la familia, a promocionar la ideología de género, a desconocer la voluntad plebiscitaria del pueblo, y al interés de imponer una carga tributaria a la Iglesia Cristiana y a la clase trabajadora; asuntos sobre los que la Iglesia no puede seguir siendo pasiva así como tampoco actuar de manera aislada, individual y coyuntural. Juntos debemos levantar nuestra voz ante estas realidades sociales. Llegó el tiempo de que la Iglesia se despierte y nunca más se vuelva a dormir; es el momento de construir sobre la diferencia denominacional la Unidad del Cuerpo de Cristo y frontalmente avanzar siendo la sal de la tierra y la luz del mundo; ser verdaderos agentes de transformación social. ¡Unidos por una COLOMBIA JUSTA!

 

I. EL FUNDAMENTO:

En el corazón de la fe cristiana, permanecen los valores que orientan la construcción de una sociedad; una sociedad que reúne voluntades, intereses y preferencias; que día a día va perdiendo la orientación espiritual, ética y humana. En medio de ella, las Iglesias cristianas se consolidan como espacios donde confluyen personas en busca de un oasis de fe y esperanza para arraigar algunos preceptos que aseguren la convivencia y la dignidad personal.
Reconocemos que la familia es el eje fundamental de la sociedad y que el respeto a la dignidad e igualdad humana permiten hablar de una verdadera justicia social. Acatar el orden que sustenta el estado social y democrático de derecho, permite construir una igualdad real y efectiva para todos los habitantes del territorio nacional, bajo principios de equidad social, de fraternidad, solidaridad y respeto entre los colombianos.

 

II. EL PROBLEMA
Somos conscientes de la necesidad de actuar frente al rumbo equivocado por el que los actuales dirigentes de la nación han conducido a Colombia. El desconocimiento por cuenta del gobierno del resultado del plebiscito del 02 de octubre de 2016, el interés del ejecutivo en imponer una carga tributaria a la Iglesia Cristiana y a la clase trabajadora, los grandes grupos económicos y representantes gremiales reiterando la necesidad de incrementar la carga impositiva para la sociedad; sumado a una agenda de gobierno dirigida a comprometer la institucionalidad, tendiendo a acabar con la familia y a la promoción de la ideología de género, son asuntos sobre los que debemos levantar nuestra voz en unidad.

 

El futuro del país está siendo comprometido por los próximos 12 años y si no hacemos presencia en todas las ramas del poder público, otros serán los que decidan por nosotros. No es posible que los humanistas sigan decidiendo por 45 millones de habitantes. La corrupción hoy se encuentra en su máximo nivel y la única forma de atacarla de manera frontal es ocupar esas posiciones de los malos con gente buena. No existe otra manera. Nosotros como pueblo no votamos, elegimos; luego entonces ¿qué queremos elegir? Si no lo hacemos, otros lo hacen por nosotros. La Iglesia de Cristo no puede seguir siendo pasiva ante realidades sociales ciertas, así como tampoco actuar de manera aislada, individual y coyuntural. Reconocemos que la tarea que hemos cumplido como Iglesia Cristiana en la consolidación del tejido social, por la ausencia del estado en los territorios, se ha hecho revestidos de la autoridad que proviene de la Palabra de Dios, pero desarrollada en un contexto de individualidad misional y sustraído de la interacción con los temas de gobierno.

 

III. LA ACCIÓN – SOLUCIÓN
Reafirmamos que la única forma de cambiar a Colombia es que Cristo esté en el corazón de las personas. Nuestro fundamento es la Cosmovisión Cristiana cuyo objetivo es dar todas las herramientas posibles a los hombres y mujeres de Dios en cuyo corazón está el quehacer político, basados en la Unidad del Cuerpo de Cristo.
Ha llegado el momento de construir sobre la diferencia denominacional la unidad del Cuerpo de Cristo. Se ha dicho en el secularismo que a los Cristianos es mejor tenerlos separados porque juntos son capaces de lograr grandes propósitos, entonces, sí el secularismo lo sabe, cuánto más nosotros, porque juntos y en armonía podemos transformar la sociedad.

 

Llegó el tiempo de que la Iglesia se despierte y nunca más se vuelva a dormir. No podemos seguir quedándonos arrinconados. Dios nos está levantando para impactar con la Cosmovisión Bíblica las esferas de gobierno, y debe ser nuestro compromiso el equipar a nuestros líderes, para enviarlos y apoyarlos.

 

La coyuntura sociopolítica precisa la necesidad de que la iglesia se consolide como un actor relevante en esta nueva dinámica, permeando todos los sectores de la sociedad desde lo político, lo económico y lo cultural. Se requiere con urgencia una nueva plataforma de discusión, de estudio, de encuentro social y de pensamiento, donde se rescate y se visibilice la importancia de los valores cristianos.

 

Es necesario el mejoramiento de la calidad de vida, el bienestar común o de interés social sin distinción alguna, propendiendo por la transformación de la nación en entornos científicos, tecnológicos, culturales, recreativos, normativos y de democracia participativa, bajo principios de Cosmovisión Bíblica en temas de familia, gobierno, economía, educación, ciencia y tecnología, ambiente, salud, cultura, recreación y deportes.

 

Para lograr impacto social no se trata solo de entrenar y movilizar a líderes del pueblo cristiano en la consolidación de un proceso electoral coyuntural, sino de construir una organización bajo tres guías fundamentales: la formación, la investigación y la acción. Una organización que perviva en el tiempo y en la que se desarrollen procesos de investigación, formulación e implementación de soluciones para el país y la sociedad en general, además de formar y equipar a sus líderes para enviarlos a ejercer tareas de gobierno preparados para gestiones pertinentes ante las problemáticas sociales, en procesos electorales o como miembros del poder ejecutivo en el ámbito nacional, regional o municipal.

 

IV. EL PLAN – COMPROMISO

Por todo lo expuesto y por la necesaria inclusión y apertura hacia nuevas ideas de intervención, hemos convenido:
La creación de una organización política, como un ente de gestión que privilegia los valores cristianos, que articula a las iglesias y a sus integrantes bajo principios de independencia y libertad, brindando soluciones pertinentes a las problemáticas sociales que aquejan al país, otorgándole una plataforma política, programática e ideológica, que nos permitirá generar investigaciones cuantitativas y cualitativas en pro del conocimiento de las realidades sociales, culturales, políticas y económicas de la nación, con una visión de hacer de Colombia un país gobernado de manera responsable, en todos los escenarios políticos, por hombres y mujeres que tengan temor de Dios.

 

Fortalecer las instituciones democráticas para construir y socializar propuestas de hombre, familia, sociedad, nación desde la visión cristocéntrica. Superar la injusticia social y consolidar el estado social y democrático de derecho, el desarrollo socioeconómico sostenible del país y la integración regional es el gran desafío.

 

Frontalmente avanzar en este proceso, sin miedo, porque debemos ser la sal de la tierra y la luz del mundo. Con carácter, decisión y constancia, podremos ser verdaderos agentes de transformación social. ¡Unidos por una COLOMBIA JUSTA!

 

Proverbios 31: 8-9
“Abre tu boca en favor del mudo en el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia y defiende la causa del pobre y del menesteroso”